El gobernador de La Rioja reactivó los bonos provinciales que habían dejado de circular en 2024 y los integró al programa “Previaje Riojano”. La medida, presentada como estímulo al turismo, fue interpretada como una respuesta improvisada ante la falta de planificación económica.

La reaparición del “Chacho” reavivó el debate sobre la administración de los fondos provinciales y el uso de instrumentos financieros alternativos para sostener políticas públicas. Con esta decisión, Ricardo Quintela vuelve a colocar a La Rioja como la única provincia argentina con moneda propia.

El esquema prevé la devolución del 50% de los gastos turísticos en cuasimoneda, con un límite de 150.000 Chachos por factura. Los beneficiarios podrán utilizarlos en rubros como gastronomía, transporte y alojamiento dentro del territorio provincial.

Aunque el Gobierno riojano defendió la medida como una “acción de acompañamiento al sector”, distintos actores locales sostuvieron que el plan no aporta soluciones estructurales y refleja el deterioro de la administración pública.

El uso reiterado de mecanismos como el Chacho evidencia, según los críticos, la falta de sostenibilidad de la gestión de Quintela, que recurre a la emisión de bonos para paliar problemas financieros en lugar de aplicar políticas de desarrollo real.

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