En Gelatina apuntaron contra el frente kirchnerista al evitar definir al régimen de Maduro como una dictadura. “Esa hipocresía es la raíz del problema cultural del peronismo”, advirtió uno de los panelistas.

El último programa de Gelatina dejó una de las frases políticas más filosas de la semana. En medio de una charla sobre el Día de la Lealtad y el papel histórico del peronismo como movimiento de los trabajadores, uno de los conductores apuntó directamente contra la dirigencia kirchnerista por su silencio frente al autoritarismo venezolano.

“La clase trabajadora argentina hoy está compuesta, en parte, por venezolanos que se fueron de su país porque no tenían otra opción”, comenzó. “Y todavía estamos haciendo películas para ganar el Oscar contando la dictadura militar, pero no somos capaces de mirar una dictadura ajena”, remató, en un tono cargado de ironía y desencanto.

La reflexión no pasó desapercibida. En redes sociales, el fragmento se viralizó y encendió un debate que atraviesa al progresismo argentino: ¿por qué cuesta tanto llamar dictadura a un gobierno afín? Para el panelista, la respuesta está en una especie de “dogma interno” del peronismo que impide revisar sus vínculos con ciertos regímenes latinoamericanos.

“Esa hipocresía es la raíz del problema cultural del peronismo y de su falta de renovación», agregó. Siguen atados a un ideologismo estúpido y no pueden darlo vuelta.”

El comentario, más allá de su tono provocador, reabrió una discusión que incomoda a buena parte del oficialismo: la distancia entre la defensa de los derechos humanos como bandera histórica y la mirada indulgente hacia violaciones de esos mismos derechos cuando provienen de gobiernos aliados.

Deja un comentario

Tendencias