Ante un proceso marcado por audiencias escasas, virtualidad y un calendario que estira el juicio por años, la Cámara de Casación se reunirá con el Tribunal Oral Federal 7 para exigir mayor celeridad en el expediente donde Cristina Kirchner encabeza la lista de acusados por asociación ilícita y cobro de sobornos.
La Cámara de Casación decidió intervenir de lleno en el juicio de los Cuadernos, la causa de corrupción más grande en la historia judicial argentina. El máximo tribunal penal busca corregir las demoras que ya generan preocupación pública: un debate que se inició con apenas una audiencia semanal hasta 2026 y que, además, se desarrolla en modalidad virtual, incluso cuando 86 imputados —entre ellos Cristina Kirchner— comparecen por Zoom ante el TOF 7. La reunión de este martes apunta a modificar ese esquema y evitar que un expediente de esta magnitud avance a paso lento.
Entre los puntos que Casación pondrá sobre la mesa figuran la necesidad de abandonar la virtualidad, usar una sala especial de Comodoro Py y ampliar tanto la frecuencia como la duración de las audiencias. La fiscal general Fabiana León señaló que la ciudadanía tiene derecho a ver con claridad el desarrollo de lo que definió como “la mayor maniobra de corrupción de los últimos veinte años”. En esa línea, insistió en que el juicio debe recuperar presencia, continuidad y ritmo, condiciones que hoy brillan por su ausencia y benefician a quienes buscan dilatar el proceso.
Con más de 60 empresarios imputados, 630 testigos aceptados y un expediente de más de 220 cuerpos, el juicio requiere un marco organizativo que evite que los plazos se estiren de forma indefinida. El reciente anuncio del TOF 7 de sumar una segunda audiencia semanal es apenas un primer paso. Casación pretende ir más lejos: audiencias presenciales para las indagatorias, jornadas más extensas y un compromiso efectivo del Tribunal para que el proceso avance sin concesiones. En un expediente donde la principal acusada es una exmandataria, cualquier señal de lentitud sólo aumenta la sospecha de que el tiempo juega a favor de algunos y en contra de la transparencia que reclama la sociedad.






Deja un comentario