La disputa entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, el reclamo de los intendentes y la fragmentación del bloque legislativo profundizan la crisis del peronismo bonaerense. Este viernes, el Consejo Provincial se reunirá para definir la fecha de las elecciones partidarias, en un clima de máxima fragilidad política.
El Partido Justicialista bonaerense llegará este viernes a la reunión de su Consejo Provincial atravesado por una interna sin resolver, marcada por reproches cruzados tras la derrota electoral y una pelea abierta por el control del partido. La convocatoria busca definir la fecha de las elecciones de autoridades, previstas para febrero o marzo, pero funciona también como un disparador de tensiones acumuladas entre La Cámpora, el kicillofismo y los intendentes del conurbano.
La renovación de autoridades se convirtió en el principal campo de batalla entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Desde La Cámpora impulsan la continuidad del actual presidente del PJ provincial, con el aval de Cristina Kirchner, mientras que el sector alineado al gobernador promueve un recambio que refleje el peso territorial de los municipios. En ese esquema aparecen nombres como Verónica Magario y Julio Alak, y no se descarta una interna abierta si no hay acuerdo político.
La crisis partidaria también se refleja en la Legislatura bonaerense, donde el peronismo mantiene un bloque fragmentado entre La Cámpora, el Frente Renovador y el Movimiento Derecho al Futuro. La falta de consenso para definir autoridades expuso una debilidad institucional que se vuelve estratégica, especialmente en el Senado, donde la vicepresidencia primera ocupa un lugar clave en la línea de sucesión de la gobernación.






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