Un tribunal europeo dictó el fallo final contra un anestesista acusado de inyectar sustancias letales a personas que estaban bajo su cuidado durante cirugías de rutina.
La justicia en Francia ha dictaminado un fallo histórico que pone fin a uno de los casos médicos más espeluznantes de la historia reciente. Tras un largo juicio, condenaron a perpetua al «Doctor Muerte», apodo que la prensa le dio al anestesista Frédéric Péchier. El profesional de la salud fue hallado culpable de haber envenenado a 30 pacientes, de los cuales lamentablemente mato a 12 de ellos mediante la alteración deliberada de las dosis de cloruro de potasio y adrenalina. Durante el proceso judicial, se determinó que el médico provocaba paros cardíacos a las personas para luego intervenir de manera «heroica» y demostrar sus supuestas habilidades de reanimación frente a sus colegas. Las familias de las víctimas, que llevaban años reclamando justicia, celebraron la condena que garantiza que el exmédico no volverá a pisar la calle. El tribunal consideró que existió una frialdad y una falta de empatía absoluta en su accionar, calificando los hechos como asesinatos seriales cometidos desde una posición de poder y confianza médica.






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