El cruce entre Juan Grabois y Mayra Mendoza por una ordenanza municipal en Quilmes expuso una nueva fisura dentro del kirchnerismo y reavivó los cuestionamientos sobre la capacidad de conducción de Cristina Kirchner. El conflicto, que escaló con audios filtrados y fuertes acusaciones públicas, dejó al descubierto las tensiones entre La Cámpora y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), dos espacios clave del universo cristinista.

El detonante fue la aprobación de una ordenanza para regular el sistema de estacionamiento medido en Quilmes, que apunta a desarmar el esquema informal de los “trapitos” y avanzar hacia una licitación pública. Desde el municipio, hoy conducido por Eva Mieri tras la licencia de Mendoza, sostuvieron que la norma contempla la formalización laboral de quienes realizaban la tarea, con aportes jubilatorios y obra social. En contraste, desde el entorno de Grabois denunciaron que la medida deja sin trabajo a los cuidacoches y favorece un sistema que excluye a las cooperativas vinculadas al MTE.

Las acusaciones cruzadas subieron de tono cuando se filtró un audio de Mayra Mendoza dirigido a Grabois, en el que lo acusa de faltarle el respeto y de fomentar la violencia tras los incidentes ocurridos en la puerta del Concejo Deliberante. Desde el espacio del dirigente social rechazaron la versión oficial del municipio y aseguraron que la ordenanza no reconoce explícitamente el trabajo de los cuidacoches, cuestionando además la coherencia del discurso social del kirchnerismo local.

La disputa también generó reacciones dentro de La Cámpora, donde dirigentes cercanos a Mendoza salieron a respaldar su gestión y a marcar distancia de Grabois, a quien acusan de tensar los conflictos internos. El episodio volvió a evidenciar una interna cada vez más fragmentada y concentrada en disputas de nicho, reflejando la falta de consenso incluso en los núcleos más duros del kirchnerismo y la debilidad de una conducción que ya no logra ordenar a sus propias filas.

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