Según Clarín, el descubrimiento de una flota de vehículos antiguos no declarados abrió una nueva línea de investigación sobre el tesorero de la AFA. El expediente busca determinar si Daniel Zamora actúa como socio capitalista o propietario real de los bienes, en una supuesta maniobra de ocultamiento de activos.
La investigación judicial que busca reconstruir el patrimonio real de Pablo Toviggino, actual tesorero de la AFA, ha sumado un capítulo determinante con el hallazgo de una colección privada de aproximadamente 60 vehículos, entre automóviles clásicos restaurados y motocicletas de alta gama. Si bien los bienes figuran inicialmente en la órbita del dirigente deportivo, el expediente ha comenzado a trazar una línea directa hacia la estructura de poder de Santiago del Estero, poniendo el foco específicamente en la figura de Daniel Zamora, hermano del gobernador Gerardo Zamora.
Fuentes con acceso a la causa indican que la Justicia Federal intenta establecer si existe una sociedad comercial de hecho o un vínculo de testaferro entre Toviggino y el hermano del mandatario provincial. La hipótesis de los investigadores sugiere que la flota de vehículos, resguardada en galpones privados de la provincia, no sería un activo exclusivo del tesorero de la AFA, sino parte de un esquema de capitalización compartido con el entorno familiar de los Zamora.
El rol de Daniel Zamora en esta trama es central para la investigación. Considerado una pieza clave en el armado político y económico del oficialismo santiagueño, su relación con Toviggino trasciende lo institucional. Los fiscales analizan movimientos financieros y registros dominiales para determinar si los fondos utilizados para adquirir y restaurar estas piezas de colección provienen de negocios vinculados a la administración pública o a la gestión de influencias que ambos comparten.
«La magnitud de la colección, que incluye modelos de alto valor histórico y de mercado, presenta inconsistencias con los ingresos formales declarados individualmente», deslizan fuentes judiciales. La sospecha es que Toviggino podría haber funcionado como la cara visible o el administrador de estos activos, actuando como garante de una fortuna que, en los papeles, busca mantenerse alejada de los apellidos más poderosos de la provincia.
El hallazgo de estos 60 rodados abre ahora una etapa de peritajes contables para verificar la trazabilidad del dinero. La justicia busca probar si, detrás de la pasión por los «fierros» antiguos, se esconde una maniobra de ocultamiento de patrimonio que tiene como protagonistas a la mano derecha de «Chiqui» Tapia y al círculo íntimo de la gobernación de Santiago del Estero.






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