Los peritajes forenses confirmaron que la muerte del académico no fue natural, brindando detalles determinantes que cambian el rumbo de la investigación policial en el barrio porteño.
La investigación por el hallazgo del cuerpo de un reconocido académico en su domicilio de la calle Yerbal ha tenido un giro dramático y contundente tras los últimos informes médicos. Se informó que en Caballito la autopsia confirmo que el profesor universitario fue asesinado por doble asfixia, lo que descarta cualquier hipótesis inicial de muerte súbita o por causas naturales. Los forenses detectaron signos de violencia mecánica que sugieren una agresión física directa antes del fallecimiento del docente, quien era muy respetado en el ámbito de las ciencias sociales. La policía científica ha regresado al departamento para realizar nuevas pruebas de luminol y búsqueda de huellas dactilares que permitan identificar al autor o autores del crimen. No se han reportado faltantes de valor significativos en la vivienda, lo que orienta la investigación hacia un posible móvil personal o una venganza, más que hacia un robo al voleo. Las cámaras de seguridad del edificio están siendo analizadas minuciosamente para reconstruir quiénes ingresaron y salieron de la propiedad durante las últimas cuarenta y ocho horas previas al hallazgo. Sus alumnos y colegas de la universidad han manifestado su profundo dolor y exigieron celeridad en la resolución de un caso que ha conmocionado a toda la comunidad educativa. El fiscal a cargo de la causa ha ordenado el secreto de sumario para proteger los indicios recolectados que podrían llevar a una detención inminente. Se están investigando también los últimos correos electrónicos y mensajes de texto del profesor en busca de algún conflicto previo que no fuera conocido por su entorno cercano. La saña descrita en el informe forense indica una violencia inusual que preocupa a los investigadores por las características del ataque sufrido por la víctima.






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