Un grupo de atacantes arrojó piedras contra una unidad que trasladaba a menores, provocando la rotura de cristales y daños físicos irreversibles a uno de los pasajeros.

La inseguridad y el vandalismo urbano alcanzaron niveles de peligrosidad inauditos tras un ataque dirigido contra un ómnibus escolar durante la tarde de ayer. Bajo la carátula de violencia juvenil, se informó que apedrearon un micro con ninos, en un hecho que se produjo mientras la unidad transitaba por una zona periférica de la ciudad al regreso de una jornada deportiva. El estruendo de las piedras impactando contra la carrocería generó el pánico inmediato entre los pequeños pasajeros, pero lo más grave ocurrió cuando uno de los proyectiles atravesó una ventanilla. Las autoridades médicas informaron que uno tiene una grave lesion en los ojos producto de las esquirlas de vidrio y el impacto directo, lo que requirió una intervención quirúrgica de urgencia en una clínica especializada. El chofer del transporte debió acelerar la marcha para salir de la zona de agresión, mientras los padres y docentes realizaban maniobras de primeros auxilios improvisadas dentro de la unidad. La policía ha iniciado un operativo de búsqueda para identificar a los autores del ataque, quienes se sospecha son jóvenes que frecuentan un descampado lindero a la traza vial. Este suceso ha generado una ola de indignación y reclamos por parte de los transportistas escolares, quienes denuncian que estos episodios de «piedrazos» son moneda corriente en ciertos tramos de la ruta. La salud ocular del menor herido es de pronóstico reservado, y los médicos especialistas trabajan para intentar salvar la visión del ojo afectado. Se ha dispuesto una custodia policial para los recorridos escolares en el barrio damnificado hasta que se logre la detención de los agresores. La familia del niño agredido se encuentra recibiendo asistencia psicológica tras el trauma vivido en una situación totalmente cotidiana.

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