Este año podría ser histórico para las exportaciones argentinas. Los envíos al exterior estarían en condiciones de superar por primera vez los 100.000 millones de dólares, un logro que expresa el impacto de cambios en la política económica orientados a fortalecer la competitividad global del país.
La reducción de retenciones a las exportaciones es el instrumento clave detrás de este resultado. La lógica que sustenta esta medida es clara: menor presión fiscal sobre los exportadores equivale a mayor previsibilidad y más recursos disponibles para crecer.
Con retenciones más bajas, productores y exportadores pueden planificar sus operaciones con mayor certeza. Saben de antemano cuál será la carga tributaria sobre sus ventas internacionales, lo que permite elaborar estrategias de inversión más robustas y asumir riesgos con mayor confianza.
Argentina apuesta a posicionarse como una economía abierta, integrada en los circuitos globales de comercio. Esto requiere dejar de lado mecanismos proteccionistas para competir en base a eficiencia productiva, calidad de oferta y capacidad de innovación.
Los sectores exportadores argentinos cuentan con ventajas naturales. Las cadenas agroalimentarias, en particular, tienen demanda internacional reconocida. Lo que les faltaba era un entorno fiscal que no erosionara demasiado los márgenes de ganancia necesarios para reinvertir y expandir.
La baja de retenciones busca crear exactamente ese entorno. Exportadores con márgenes mayores pueden invertir en mejoras tecnológicas, acceder a nuevos mercados y financiar la expansión de su capacidad productiva sin depender exclusivamente de endeudamiento externo.
Si las exportaciones superan los 100.000 millones de dólares, habrá prueba concreta de que los incentivos funcionan. Sin embargo, persiste la pregunta sobre sostenibilidad fiscal: ¿podrá el Estado compensar la pérdida de ingresos por retenciones con mayor recaudación en otros impuestos, producto de la expansión económica?
Imagen: Monstera Production / Pexels – Con informacion de Clarín Rural






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