Una nueva dimensión de la crisis de seguridad alimentaria golpea a India: los precios de la harina de soja han experimentado un aumento considerable, amenazando la viabilidad de la producción animal nacional. Detrás de este problema está la prohibición vigente de cultivos de soja transgénica en el país.
El gobierno indio ha insistido en políticas de autosuficiencia agroindustrial, pero la falta de acceso a tecnologías de modificación genética limita severamente la capacidad de producción interna. El resultado es una dependencia creciente de importaciones y exposición a volatilidad de precios internacionales que ahora se hacen evidentes.
Ganaderos y avicultores indios enfrentan costos operacionales incrementados. La harina de soja, esencial para alimentación de rebaños y aves, se ha vuelto más cara, erosionando márgenes de ganancia y poniendo en riesgo la sustentabilidad económica de explotaciones medianas y pequeñas.
Este escenario no es excepcional en la experiencia india reciente. El país ha padecido crisis de abastecimiento previas relacionadas con restricciones tecnológicas, generando un patrón que sugiere que la prohibición de cultivos modificados, sin medidas complementarias robustas, resulta contraproducente para los objetivos de seguridad alimentaria nacional.
La seguridad proteica de una población de más de mil millones de habitantes requiere de cadenas de suministro robustas y eficientes. Mientras persistan limitaciones tecnológicas que restrinjan la producción interna, India seguirá expuesta a shocks de precios que comprometan tanto el acceso a alimentos como la viabilidad de sus productores agrarios.
Imagen: Milin John / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo





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