La confianza en la desinflación se desmorona entre los argentinos. Según datos disponibles, seis de cada diez ciudadanos cree que los precios van a subir, revelando un nivel alarmante de escepticismo respecto a las políticas económicas que buscan controlar la inflación en el país.

El fenómeno refleja una crisis profunda de credibilidad social. No se trata de una minusvalía de confianza, sino de una mayoría clara que duda de que la situación mejore. Cuando dos tercios de la población desconfía de la desinflación, el mensaje es inequívoco: la población no cree en los esfuerzos por estabilizar precios.

Las razones son accesibles al análisis. Cada día, los argentinos enfrentan aumentos en sus gastos cotidianos. La compra de alimentos, el transporte, los servicios básicos: todos registran incrementos. En este contexto, los anuncios de baja inflacionaria llegan como lejanos, como discursos que no conectan con lo vivido en las calles y en las casas.

Este divorcio entre la comunicación oficial y la experiencia del consumidor es nocivo para la política económica en varios sentidos. Primero, erosiona la confianza institucional. Segundo, modifica el comportamiento de la gente como consumidora: si no creen que bajen los precios, compran ahora, presionando la demanda. Tercero, se crea un ciclo donde la desconfianza se vuelve autorrealizable.

La situación expone una realidad incómoda: la economía no funciona solo con números y políticas técnicas. Funciona también con expectativas, con creencias, con la confianza que la población deposita en que sus gobernantes pueden resolver los problemas. Cuando esa confianza se quiebra, los efectos no tardan en manifestarse.

Para recuperar credibilidad, se requieren cambios visibles y sostenidos. Los argentinos necesitan ver que sus salarios compran más, no menos. Que los precios efectivamente bajan o se estabilizan. Que su poder adquisitivo se recupera. Sin eso, la incredulidad será la brújula que oriente el comportamiento de seis de cada diez ciudadanos.

Imagen: Ibrahim Boran / Unsplash – Con informacion de El Cronista

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